Se ha observado un aumento inusual de casos de Panleucopenia Felina en varios países de América Latina desde fines de 2025 y durante enero de 2026, superando ampliamente los promedios habituales.
Los reportes coinciden en que muchos de los gatos afectados no contaban con esquemas completos de vacunación. A esto se suma la alta resistencia del virus en el ambiente (puede sobrevivir hasta un año en superficies si no se desinfecta adecuadamente) y su facilidad de transmisión al poder adherirse a ropa, calzado y objetos contaminados, factores que favorecen la aparición de brotes.
La Panleucopenia Felina es causada por el parvovirus felino un virus extremadamente resistente. El parvovirus felino (FPV) ataca células de rápida división, especialmente las de la médula ósea y el epitelio intestinal, lo que provoca una marcada disminución de glóbulos blancos y lesiones severas en el tracto gastrointestinal. Es altamente contagioso entre felinos y puede permanecer viable en el ambiente durante meses si no se aplican medidas de desinfección adecuadas.
¿Cómo se transmite? Más allá del contacto directo
Muchos tutores creen erróneamente que, si su gato no sale de casa, está a salvo. Sin embargo, la información epidemiológica de 2026 subraya un riesgo crítico: el transporte en fómites.
- Ropa y calzado: Tú puedes llevar el virus a tu hogar tras caminar por una zona contaminada.
- Ambiente: El virus puede sobrevivir hasta un año en superficies si no se desinfecta con productos específicos (como cloro diluido).
- Contacto indirecto: Platos, camas o transportadoras compartidas.
La prevención sigue siendo la principal estrategia para controlar la panleucopenia felina:
- Vacunación completa y oportuna: la vacuna triple felina (panleucopenia, rinotraqueítis y calicivirus) es clave para reducir el riesgo de enfermedad grave.
- Cumplimiento de esquemas sanitarios: respetar calendarios de primovacunación y refuerzos según edad y nivel de exposición.
- Control del entorno: evitar el contacto de gatos no vacunados con animales de procedencia desconocida.
- Higiene y desinfección: el virus puede persistir en superficies, ropa y calzado; por eso, la limpieza adecuada es fundamental para cortar la cadena de transmisión.
Signos clínicos: cómo se presenta la enfermedad
Los síntomas suelen aparecer entre dos y siete días después de la exposición y varían según la edad, el estado inmunitario y la carga viral. Los signos más frecuentes incluyen:
- Fiebre, letargo y anorexia
- Vómitos persistentes
- Diarrea severa, a menudo hemorrágica
- Deshidratación marcada
- Leucopenia (descenso crítico de glóbulos blancos)
- Anemia y debilidad progresiva
En gatitos, especialmente menores de seis meses, la enfermedad puede evolucionar de manera fulminante, con riesgo de muerte en pocas horas si no se instaura tratamiento inmediato.