Por mucho cuidado que tengamos con ellos, nuestros perros a veces se lastiman. Tener a mano un botiquín de primeros auxilios bien equipado para perros puede ser de gran ayuda para tratar lesiones menores.
Como dueño de una mascota, esperas no tener que usar nunca un botiquín de primeros auxilios, pero siempre es mejor estar bien preparado que no estarlo. Los perros activos, en particular, son propensos a sufrir lesiones menores como desgarros en las almohadillas, rasguños, uñas rotas e irritación ocular, y los mejores botiquines de primeros auxilios para perros pueden ayudarte a tratar estas dolencias de forma rápida y eficaz.
Armar tu propio botiquín de primeros auxilios para perros suele ser mucho mejor que comprar uno prehecho. Los kits comerciales a veces traen demasiadas curitas para humanos y pocas herramientas útiles para animales.
Al armarlo tú mismo, te aseguras de usar productos de calidad y adaptados al tamaño y necesidades de tu perro. Aquí tienes la guía definitiva para armar el botiquín perfecto, dividido por categorías para que sea fácil de organizar.
- Limpieza y desinfección de heridas
Los perros suelen cortarse las almohadillas, rasparse con ramas o meterse entre la maleza. Esto es lo que necesitas para limpiar de forma segura:
Clorhexidina de uso veterinario (spray o solución al 2%): Es el antiséptico rey. No arde, no es tóxico si se lamen un poco (a diferencia del yodo) y desinfecta mejor que el alcohol.
Suero fisiológico (en ampollas monodosis): Ideal para limpiar la suciedad de una herida a presión o para lavar los ojos si les entra arena, tierra o alguna sustancia irritante.
Jabón neutro o de glicerina: Para lavar la zona afectada antes de desinfectar.
Evita el alcohol y el agua oxigenada: El alcohol les genera un ardor insoportable y el agua oxigenada destruye las células nuevas que ayudan a cicatrizar, retrasando la curación. - Material de curación y vendaje
El pelaje de los perros hace que las curitas tradicionales no sirvan para nada. Necesitas elementos que se fijen bien:
Venda cohesiva (tipo Vetrap o Coban): Es el elemento más importante. Es una venda elástica que se pega a sí misma pero no al pelo del perro. Permite hacer vendajes firmes sin arrancarles pelo al quitarla.
Gasas estériles (nunca algodón): El algodón deja fibras atrapadas en la herida que pueden causar infecciones. Usa siempre gasas.
Esparadrapo de tela o papel: Para fijar los extremos de las gasas antes de poner la venda.
Tijeras de punta roma (redonda): Fundamentales para poder cortar el vendaje cerca de su piel sin riesgo de picarlos o cortarlos si se mueven bruscamente. - Herramientas e instrumental
Pequeños accesorios que te salvarán la vida en situaciones específicas:
Pinzas finas: Para extraer espinas, astillas o cristales de las almohadillas.
Gancho quita-garrapatas: Es una pequeña herramienta de plástico que permite rotar y extraer la garrapata entera (con todo y cabeza) sin aplastarla, reduciendo el riesgo de transmisión de enfermedades.
Termómetro digital + lubricante (vaselina): La temperatura de los perros se mide vía rectal. Saber si tiene fiebre es un dato crucial para el veterinario. (Rango normal: 38 °C a 39.2 °C).
Jeringas estériles sin aguja (de 5 ml y 10 ml): Te sirven para aplicar el suero a presión en una herida o para administrar medicamentos líquidos en la boca de forma controlada. - Medicamentos y productos específicos
Antes de incluir fármacos, consulta siempre con tu veterinario las dosis exactas para el peso de tu perro.
Polvo estíptico (o nitrato de plata): Es un polvo que corta el sangrado instantáneamente. Es milagroso si le cortas sin querer la vena de la uña al cortarle las garras, o si se rompe una uña corriendo.
Pomada cicatrizante/antibacteriana: Apta para mascotas (que no sea tóxica si se lame un poco).
Corticoide o antihistamínico (BAJO PRESCRIPCIÓN): Para frenar una reacción alérgica grave por picadura de abeja o avispa mientras llegas a la clínica.
Suplemento de electrolitos o carbón activado: El carbón activado puede salvarle la vida en caso de ingesta de veneno, pero solo debes usarlo bajo indicación telefónica expresa del veterinario. - Elementos de seguridad y logística
Un bozal de tela: Aunque tu perro sea un ángel, el dolor extremo puede hacer que muerda por puro instinto defensivo mientras lo examinas.
Una manta térmica o toalla vieja: Sirve para mantenerlo caliente si entra en shock, o para improvisar una camilla si es un perro grande y no puede caminar.
Tarjeta con contactos de emergencia: Apunta el teléfono de tu veterinario habitual, el de la clínica de urgencias 24 horas más cercana y el número de un taxi que acepte mascotas.
Un último consejo
Consigue un estuche impermeable, rígido y de color llamativo (rojo o naranja) para guardarlo todo. Revisa el botín al menos dos veces al año para asegurarte de que nada haya caducado y que el termómetro siga teniendo batería.