Por: Karen L. Overall

Debido a los grandes avances en el cuidado y la dieta, cada vez más animales viven hasta una avanzada edad. Nos centramos mucho en las edades corporales de nuestros pacientes haciendo hincapié en las mismas cosas que los doctores nos dicen – mantener un peso saludable, tratar la artritis y monitorear las enfermedades sistémicas que comprometen un órgano o un sistema específico, lo cual llega a ser muy común con la edad. Nosotros los seres humanos también nos preocupamos por la salud de nuestro cerebro, temiendo los efectos debilitantes de las tauopatías como la enfermedad de Alzheimer. Entonces, ¿deberíamos preocuparnos por la salud cerebral de nuestros compañeros caninos?

Las continuas investigaciones sugieren que la respuesta a esta pregunta es un inequívoco “¡sí!”. Durante las últimas décadas, hemos cambiado la manera de ver a los animales en general. Ahora es un ser excepcional que ha crecido en nuestra casa o granja, y hemos llegado a reconocer el papel fundamental del vínculo que existe entre el ser humano y el animal en la vida cotidiana de nuestros clientes. Los clientes que han invertido en cuidados veterinarios para ver a sus perros o gatos que atraviesan la mediana edad están dispuestos a hacer todo lo posible no sólo para prolongar la vida de sus mascotas, sino también para garantizar que sus cerebros estén tan sanos como sea posible. La relación que estos clientes valoran es tanto conductual como emocional, y es esta misma relación que el envejecimiento cerebral patológico quita. Corresponde a la medicina veterinaria moderna hacer todo lo posible por prevenir el robo de esa relación.

Consolar a los clientes con el hecho de que sus mascotas han tenido una buena vida y aconsejar la eutanasia no está de moda. El temor de que éste sea el consejo que los veterinarios darán puede impedir que muchos clientes busquen ayuda cuando sus mascotas mayores comienzan a presentar conductas inusuales. En cambio, si animamos a los clientes a anticiparse a los cambios y a intervenir tan pronto como sea posible, estas mascotas y las personas que las quieren pueden pasar muchos años juntos con calidad de vida adicional.

¿Cómo reconocemos el envejecimiento cerebral en los perros?

Mientras que los seres humanos padecemos numerosas tauopatías, cada una con dimensiones cognitivas o anatómicas, el énfasis en los perros radica en un diagnóstico relativamente inespecífico de disfunción cognitiva canina (CD, por sus siglas en inglés), a veces también llamada síndrome de disfunción cognitiva. En los perros, la CD generalmente se diagnostica gracias a un historial de desorientación, alteraciones en las conductas sociales e interactivas, cambios en el comportamiento locomotor y en los ciclos de sueño, y lo que se denomina a menudo pérdida de entrenamiento doméstico. En una CD de inicio temprano, los animales pueden tener una ligera alteración en los ciclos de sueño y parecen más ansiosos. Las alteraciones en los comportamientos sociales e interactivos se pueden presentar como una necesidad mayor, pero pueden cambiar a una forma de desconexión en las interacciones sociales con todas las especies.

Las estimaciones de numerosos estudios sugieren que al menos el 25 por ciento de los perros mayores de 10 años muestra uno de estos signos asociados con el envejecimiento cerebral, y que a los 15 años, más del 60 por ciento de los perros está afectado en cierta medida.

¿Qué parece ocasionar los destructivos cambios del envejecimiento cerebral?

Si entendemos lo que sucede a nivel celular y molecular a medida que la edad avanza, el camino para evitar o tratar el envejecimiento cerebral patológico se hará más claro. Existen tres principales aspectos que contribuyen a la problemática de los cambios cerebrales relacionados con la edad: los cambios oxidativos relacionados con los procesos, como la formación de radicales libres; la formación de lesiones, incluidas aquellas compuestas de amiloide; y los cambios en la disponibilidad de energía y oxígeno. Todos estos factores interactúan para comprometer la función cerebral. https://www.vetpraxis.net/2010/08/23/envejecimiento-cerebral-en-los-perros/